Se puede ser más estúpido

39 que parecen 19

Posted in Du und Ich by El autor on 28/07/2010

Los años no pasan en Valdi, una hamburguesería clásica del centro histórico de la ciudad que me vio nacer. Juventud divino tesoro… Todos hemos oído esas frases alguna que otra vez, incluso sin la variación con claras pretensiones publicitarias. La verdad es que si hay algo cierto en toda esta amalgama de palabras sin sentido es que nos damos cuenta de las cosas tarde, por norma general, y no solemos valorar lo que tenemos.

Eso no le pasaba a Lois Lane. Ella había sido la única mujer que consiguiera arrebatarle el corazón al extraterrestre más atractivo pero inocente que jamás pisó nuestro planeta.

Como escribiera el genio en alguna ocasión, «si te ligas a Superwoman, algo de Superman se te queda». Algo parecido le pasaba a Lois aquella noche. Los años habían pasado, su hombre se había marchado a arreglar las cosas en otras galaxias y aquí estaba ella, víctima de su carácter, de sus reglas del juego.

Lois le puso las cosas muy claras: «esos calzoncillos no van por fuera y yo necesito mi espacio». A un ser de otro planeta no puedes hablarle del espacio sin que interprete tus palabras astronómicamente. Superman, terriblemente enamorado de Lois y ante las demandas de «espacio vital» de ésta, desapareció, poniendo tierra-luz de por medio.

En ese momento, tanto Lois como Clark descubrieron una verdad aplastante que aún hoy vive disimulada dentro de algunos centros comerciales: las mujeres nunca están contentas.

Y no lo digo yo, estudios independientes que ya certificaron en su día que el Actimel es mejor que Diamel y Hacendadomel, corroboran esa frase, a priori, tan machista.

Aquella noche fueron 39 el número de infracciones de tráfico que cometió Lois. Hay infinitas infracciones al día y para poner fin a todas ellas en un radio de unos 150 metros a la redonda solo hace falta una pareja de la Guardia Civil.

Una pareja de la Guardia Civil, para los más aventados, son dos personas uniformadas y motorizadas que siembran el pánico y convierten el lugar donde se encuentren en el sitio más tranquilo, pacífico y legal del mundo. Son junto a los Jedi, las únicas personas autorizadas para poseer un sable de luz y desmantelar todo tu coche (eso sí, de muy buenas maneras). También son los únicos que pueden merodear armados por lúgubres parajes después de la puesta de sol y suelen hacer muy buenas migas con los hosteleros de los pueblos por los que patrullan. Podrán reconocerlos gracias a su imponente bigote coche patrulla o a su color verde olivo.

Lois, periodista sagaz e intrépida sabía cómo salir de la cuanto menos delicada situación a la que se iba a enfrentar: Había recibido el alto de la Guardia Civil.

Ser capaz de flirtear como una chica de 19 años cuando tienes 39 no parece difícil. Difícil es en cambio que, al salir del coche para que el agente lo registre, realmente luzcas un cuerpo de 19 años y no de 39. Artesanía de bisturí. Todo es posible en este pueblo, pensó el otro agente cuando descubrió todo tipo de armas y restos de sangre en el maletero de nuestra periodista.

¿Dónde estaba Superman? Lejos, muy lejos, a años luz de nosotros, de ella. Porque aunque seas Superman no vas a estar todos los días cambiando el sentido de rotación de un planeta para tener contenta a una mujer. Aunque es justo lo que ellas quieren hasta que lo ven excesivo, claro.

Las mujeres nunca están contentas y nosotros seguimos con los calzoncillos por dentro. Está claro que todo es culpa de todos.

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