Se puede ser más estúpido

36 trabajos (antes conocido como 36 reintegros)

Posted in Ich by El autor on 07/07/2010

Este relato se concibió en una sucursal de una caja andaluza, antes de que todas ellas se juntaran (o juntasen) y todo esto dejara de tener sentido.

No eran ni de lejos 36 el número de trabajos que durante todo el año tuvo que realizar, pero de seguro para él ahora parecían incluso más de 36. A donde quiera que mirara encontraba demasiadas tareas pendientes, zarcillos que también puede decirse. Y una de esas tareas era nuevamente actualizar aquel viejo blog.

Para ello seguía apurando las indeterminadas páginas restantes de su libreta, pues comprar una nueva era también otra de esas tareas. Al fin y al cabo, cuanto más definamos y coordinemos con cierta destreza nuestra improbable inexistencia, más probabilidades le damos al azar de aparecer llevando de la mano a su prima la casualidad y jugando con todos nuestros perfectamente coherentes planes de presente.

Aún así descubría no con poco asombro que toda visita a una oficina bancaria era capaz de ayudarle a crear nuevas historias que por lo menos a él le entretenían y no parecían disgustar a los demás. Definitivamente había dejado atrás el canibalismo.

Su mesa era todo un desastre. En muy pocos centímetros cuadrados podía verse (en orden de percepción y de izquierda a derecha): incensario con cabeza de algo parecido a un dragón, de madera, lector de tarjetas de memoria, lápiz del ikea (ahora que está de moda el product placement hasta en los libros), boquilla regalada por un guardia civil, hub usb de la conferencia de software libre de Málaga, corazón blandito, bolígrafos, mecheros, chapitas, pilas, caramelos, fundas de gafas, tanga salido de una máquina expendedora de tangas, taza preciosa de un bar, discos duros, escáner, radiocassette, libretas, libros, una venda, cable firewire, reloj, ticket del saböa (bar genial) y muchas cosas más.

Por tanto, a estas alturas de la historia aún no había ni tan siquiera podido sacar su libreta de su bolsillo.

Decidió desnudarse y dormir. Por hoy había sido suficiente. Aunque como dice el agente secreto más famoso del mundo producido por Broccoli… nunca es suficiente. Incluso él podría trabajar en El Mundo. Por lo pronto, pensaba entregar toda esa basura corporativa y conformarse con una suficiencia.

Si algo ha cambiado en las relaciones de pareja es que éstas se miden más por compatibilidad que por desgaste.

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