Se puede ser más estúpido

Diga 33

Posted in Entorno social y su evolución histórica, Ich, Uncategorized by El autor on 17/06/2010

El médico de cabecera, ese funcionario con poderes y conocimientos suficientes para ser quemado en la hoguera siglos atrás, ahora tiene que aguantar todo tipo de injusticias y faltas de educación. Es una de las cláusulas de su contrato: dar un servicio deficiente o dejarse el pellejo para que no lo parezca.

Las salas de espera de las urgencias de nuestro sistema sanitario son casi tan grandes como las de la terminal de un aeropuerto, y eso es gracioso. Además, se está fresquito en ellas. Los médicos de urgencias suelen tener una probabilidad infinitamente superior a la del resto del planeta de sufrir un ataque cardiaco, y pasan la mayor parte del tiempo atendiendo a otros que, con menos probabilidades, caen. Por caprichos estadísticos como ese, hay cardiólogos que fuman. Nunca se puede uno fiar de las estadísticas. Nunca puede uno fiarse de nada.

De todas formas hay gente, gentuza, que no merece cobertura sanitaria. Si vas a urgencias por la tarde, porque no tienes narices de madrugar ni para ir al médico, no salgas a fumarte un cigarro mientras te llaman los de admisión. No vuelvas 10 minutos más tarde cuando un médico ha malgastado 10 minutos en llamarte, una y otra vez. No te indignes a la media hora y comiences a gritar como si lo único importante en este planeta fuera tu dolencia, con la que has aguantado más de cinco días y sobre todo, no provoques al destino, porque el esquizofrénico que hay a tu lado tiene demasiadas ganas de matar como para que le des un motivo.

¿Saben cómo bajan la incidencia del alcohol en la conducción nuestros estadistas? Organizando controles de alcoholemia a las 9 de la mañana en las inmediaciones de los centros hospitalarios, y haciendo dichas pruebas de alcoholemia a mujeres. Todo el mundo sabe que la mujer también bebe, pero no cerca de un hospital a las 9 de la mañana.

Cómo sobrevivir por tanto a una visita al servicio de urgencias: Con este relato.

Sol, poderoso sol entrando por el ventanal de la terraza, entreabierto, que también deja pasar una brisa fresca y suave.

Está sonando el Louie Louie de los Kingsmen, huele a café y tu espalda; tú, una noche más, un año más, sigues a mi lado. Por eso sé que estoy enamorado.

Son las cinco de la madrugada, realmente aún no ha amanecido y no huele a café. Puedo en cambio besar tu espalda. No han pasado meses y por supuesto tampoco años pero eres tú la que sale en mis sueños lejanos: esos que hablan de mí dentro de mucho. Por eso sé que estoy enamorado.

Por eso besó su espalda, deslizó la yema de sus dedos sobre su brazo derecho dibujando una sutil caricia y, tras acercarse a su oído le susurró:

«Será mejor escribir todo esto juntos»

Si carece de un relato así para sus esperas en urgencias, trate de ser amable, correcto y colabore siempre que pueda. Así se levanta un país: con la colaboración de todos, el esfuerzo de cada uno y no dando tregua a los ladrones.

Es más entretenido el fútbol, supongo.

2 respuestas

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  1. Maybe said, on 18/06/2010 at 00:06

    No está mal jovencito, nada mal. 😛

  2. cristinaduncans said, on 29/09/2020 at 18:20

    Deliciosa descripción


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