Se puede ser más estúpido

Cuarzo

Posted in Ich by El autor on 09/03/2010

Supongo que no es la primera vez que hablo de los cristales, del vidrio o del tiempo. Qué más da. Yo fui quien acuñó la expresión «son las cinco menos cuarzo» y eso que visto (porque lo visto) un reloj automático cuya precisión no depende del cristalino mineral.

Aún así de nuevo me dirijo a ustedes, minoritaria audiencia, para hablarles de cuestiones trascendentales y cotidianas. En este caso le toca el turno al tiempo. Porque… ¿cuántos de ustedes no sintieron que este enemigo del renderizado jugaba con sus vidas alguna vez?

Cómo, por tanto, llevar mejor el escrupuloso y no menos caprichoso comportamiento de la dimensión temporal. Sí, a eso me refiero.

La necesidad única para llevar a cabo este experimento es la siguiente: tener tiempo.

Cuando no tenemos tiempo, lo que menos nos preocupa es cuan veloz pase este. Ya será tarde para ello. Otras preocupaciones tales como la forma en la que lo hemos perdido o se nos ha arrebatado serán tratadas en próximos escritos. Adelantarles no obstante que la pérdida del tiempo o de la noción del mismo es algo que el 99% de seres no lactantes sufrirá a lo largo de su vida útil y un contundente 100% de los humanos no lactantes en edad de ver obras, también.

Pero digamos que cualquiera de ustedes, incluso usted que está leyendo estas líneas, tiene tiempo. Digamos que la última vez que decidió tener sexo con alguien de su misma especie, la rueda trasera derecha de su vehículo decidió pinchar incluso antes que usted y que, por cosas del azaroso destino, la rueda de repuesto que tan celosamente guardaba por obligación legal en su maletero resulta tener una llanta diferente a la de su ya detestado vehículo.

Está bien, usted ha sido tocado con la varita de la mala suerte porque, si no lo sabe, le recuerdo que está en una carretera comarcal con los puntos kilométricos mal señalizados (desseñalizados, de hecho). Por supuesto usted detesta la voz del GPS y aunque la deseara con toda su alma, su vehículo, que tan bien le vendieron como la madre del diseño para no fumadores, no posee entrada de 12 voltios, por lo que tendría que enchufarse el dichoso aparato de geoposicionamiento donde usted imagina. Por supuesto su teléfono móvil no tiene batería y su amante, cansado seguro de tal espera, ya descansa entre los brazos de Morfeo tras un verdadero homenaje onanista.

Pero usted, que es un simple personaje que sufre todos y cada uno de mis malos días, posee un sacapuntas cuya palanca no sólo sirve para afilar el grafito sino que hace las veces de dinamo y es capaz de recargar su teléfono móvil. Quizás sea una de las pocas ventajas de ser inventor, junto con la facilidad de conseguir enigmáticas y peligrosas mascotas en anticuarios orientales.

Pero no basta con tener las herramientas, también hay que saber utilizarlas… Usted ha inventado un precioso sacapuntas-cargador de móvil, pero acaba de fundir la placa de su teléfono gracias al sobrevoltaje provocado por una quizás demasiado apasionada manera de accionar el mecanismo. Es un hombre afortunado, tiene todo el tiempo del mundo para construir una batería nueva, o puede caminar hasta la próxima estación de servicio con teléfono (si es que existe, si es que no está regentada por un psicópata o si el psicópata que le vio apartarse al arcén no hubiera decidido cenar inventor esta noche).

Hay que respetar al tiempo, hay que respetar los tiempos y hay que llevar mantas en el coche. Nadie a excepción de usted es dueño de su tiempo, sepa administrarlo y disfrutarlo. No olvide perderlo de vez en cuando y no intente recuperarlo a menos que sepa de lo que está hablando.

2 respuestas

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  1. cristinaduncans said, on 29/09/2020 at 22:25

    Tus textos harían un libro genial

    • El autor said, on 29/09/2020 at 22:31

      Veo que hoy te lo estás leyendo entero. Me alegra que lo disfrutes. Sin duda son buenos escritos. Siguen gustándome y sorprendiéndome como el primer día. Pareciera que me robaron cierto estilo mis pasos pasados.
      Me cuesta alcanzar la brillantez y la rúbrica excelsa de esos días. Gracias por tus palabras, me alegra que mis textos gusten tan lejos.


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